Sin palabras
Las palabras no se las lleva el viento.
Si eso fuera cierto, que alivio tendríamos todos los seres humanos, porque cuando sale de nuestra boca alguna que agravie a otro, estaríamos pensando que ya se fue, desapareció, se la llevó el viento.
Lamentablemente eso no es así, ya que ellas lastiman, causan daño y algunos son irreversibles. Deberíamos aprender a medir nuestras palabras, sea cual fuere la circunstancia o personal a las que van dirigidas. Deberíamos aprender la regla de oro "Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti".

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