Un secreto muy preciado. El desconocer el valor de cosas, personas, momentos etc. nos puede llevar a no apreciarlas, y luego de conocer su valor, quizás ya no podamos acceder a ella o a ellas. Eso puede causar una frustración tan grande al alma, que puede ocasionar trastornos momentáneos o permanentes. ¿Cual sería la solución para que no quede permanente? El hijo de Dios dijo: "Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso".
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